Casa Montecristo
- MKD Studio
- Diseño
- Marco Kancab Díaz
- Equipo
- Marco Kancab Díaz, Roberto Martín Avilés, Alan May Pool, Daniela Aguilar Arce, Carlos Solís Castillo
- Obra
- MKD Studio
- Fotografía
- Manolo Solís
La casa Montecristo se desarrolla en un terreno ubicado en una zona consolidada al norte de la ciudad de Mérida, Yucatán, al sureste de México.
El proyecto parte de una lectura de lo que entendemos una casa debe ser: un espacio de intimidad y al mismo tiempo de encuentro para los que la habitan. Así el proyecto busca cerrarse al exterior evitando miradas indiscretas y abriéndose hacia el interior creando espacios de convivencia, descanso y ocio.
La configuración de la planta baja se va articulando a través de la concatenación de vacíos y llenos. A manera de un tablero de ajedrez, se generan los espacios de convivencia y esparcimiento, como la cocina, el comedor, la sala, la alberca, etc. como si fueran los cuadros negros del tablero —llenos— y los espacios blancos —los vacíos— se conforman de luz y vegetación natural. De tal forma que desde cada espacio de la planta baja es posible disfrutar por lo menos de dos espacios con jardín, dejando pasar la iluminación que cada espacio necesita y la ventilación natural adquiere un papel importante dentro de la casa.
La planta alta contiene las habitaciones de todos los integrantes de la familia. Orientadas hacia el patio más grande de la casa donde se encuentra la alberca y por lo tanto de mayor convivencia familiar, se ubican las recámaras de los hijos. Pasando por un puente que parte a la mitad la doble altura que conforma la sala-comedor de planta baja, encontramos la habitación principal que goza de dos patios orientados estratégicamente para atrapar los vientos dominantes del norte y del sur. Hacia el norte, la luz se difumina con la presencia de los árboles de uno de los patios articuladores de planta baja y hacia el sur, el patio-terraza contiene la única apertura que comunica con la calle.
El patrón de configuración espacial del vacío y el lleno se repitió en las fachadas frontal y posterior. A través de la configuración de vanos y macizos en las habitaciones de planta alta y otros más en planta baja, el esquema de la fachada va generando un cierto guiño a la planta, reforzando el concepto organizativo de toda la casa.
En la fachada frontal nos encontramos con una composición de una gran caja blanca que a pesar de su aparente masividad parece flotar sin esfuerzo alguno. Esta caja que contiene la habitación principal y su terraza privada, conforma la cubierta del estacionamiento y el acceso principal hacia la casa. Para reforzar el carácter jerárquico de esta caja flotante, el siguiente espacio es un vacío que conforma uno de los dos patios interiores de los cuales disfruta la cocina y es el que nos da la bienvenida al interior de este hogar.
Al final, la búsqueda de la intimidad y convivencia se ve reflejada en un entrelazamiento organizativo de todo el proyecto en planta, sección y fachada.
Casa Montecristo stands on a lot in an established neighborhood in the north of Mérida, Yucatán, in southeastern Mexico.
The project starts from a reading of what we understand a house should be: a place of intimacy and, at the same time, of encounter for those who live in it. The house therefore closes itself to the outside, avoiding unwanted views, and opens inward, creating spaces for living together, rest and leisure.
The ground floor is articulated through a chain of voids and solids. Like a chessboard, the spaces for gathering and leisure —kitchen, dining room, living room, pool— are the black squares, the solids, while the white squares, the voids, are made of light and vegetation. From every space on the ground floor it is possible to enjoy at least two gardens; each room receives the light it needs, and natural ventilation takes on an important role in the house.
The upper floor holds the bedrooms of every member of the family. The children’s bedrooms face the largest courtyard of the house, where the pool is and where family life is most intense. Across a bridge that splits the double height of the living and dining room below is the main bedroom, which has two patios placed to catch the prevailing winds from the north and the south. To the north, the light is softened by the trees of one of the ground-floor courtyards; to the south, the patio-terrace holds the only opening that connects with the street.
The pattern of void and solid is repeated on the front and rear façades. Through the arrangement of openings and solid walls in the upper-floor bedrooms, and others on the ground floor, the façade nods to the plan and reinforces the organizing idea of the whole house.
The front façade is composed as a large white box that, despite its apparent mass, seems to float effortlessly. This box, which holds the main bedroom and its private terrace, forms the roof of the carport and the main entrance to the house. To reinforce its hierarchy, the next space is a void: one of the two interior patios the kitchen looks onto, and the one that welcomes us into the home.
In the end, the search for intimacy and shared life is reflected in an organizational interweaving of the whole project, in plan, section and façade.



























.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)